domingo, 20 de enero de 2019

La realidad de la ficción

( 2.  Escribe una historia sin un solo adverbio -mente. )

Killian Bauer era uno de los autores de ficción más renombrados del momento. Su forma de escribir era muy innovadora, se había especializado en el uso de PNL (Programación Neuro Linguística) era un hombre visionario y extraordinario que plasmaba con gran precisión lo que quería transmitir en sus novelas . Ya había ganado varios premios literarios como el Franz Kafka y había quedado en segundo puesto en el Aga Khan para la Ficción. Además de ser el autor más reconocido y solicitado dentro del género del momento llamado Neuro-futurista. Un género literario donde el lector tiene la posibilidad de vivir sensaciones más realistas ya que el libro tiene añadido un dispositivo que conecta el sistema nervioso central del lector a una especie de memoria interactiva que se descarga a través de una aplicación directamente a su cerebro. Sólo para los lectores ávidos de emociones fuertes.

Era comienzo de primavera y Killian ya se había trasladado de su ciudad natal Viena a su segunda residencia en Tirol, donde poseía un pequeño castillo con vistas al lago de Achsensee. Era el segundo año que pasaba su merecido retiro en este lugar. Tantos eventos y entrevistas estaban haciendo mella en sus nervios. Necesitaba un tiempo para estar tranquilo y en soledad. Además que necesitaba ideas para su nuevo libro. Su editor ya llevaba semanas presionándole de que los fans necesitaban algo nuevo de él que los llevara a un nivel más alto de emociones fuertes... Peor que una adicción..
No era sólo a nivel emocional que Killian se sentía exhausto , había ganado un terrible sobrepeso y era otro aspecto de su vida que llevaba bastante mal. Hans, su editor y a la vez manager y asesor le había aconsejado en estas vacaciones que rebajara de peso ya que su público era muy joven y él tenía que dar una imagen más jovial, más acorde con sus fans.
Killian era muy bueno en su trabajo, uno de los mejores. Pero en su vida personal era un auténtico desastre, su último matrimonio apenas había durado cuatro meses y la depresión en que se sentía engullido le estaba llevando a ser un hombre dejado. Su aspecto físico se estaba deteriorando.. Cuando se miraba al espejo ya no veía a aquél joven de veinte ańos que con una sonrisa robaba los corazones de cientos de mujeres. Su flamante melena rubia se había convertido en una cabellera más bien escasa a la que Hans, su asesor de imagen, masacraba para cubrir ese inicio de calvicie. Hasta sus ojos habían perdido su brillo original. No le gustaba nada ese hombre de cuarenta y cinco ańos que se reflejaba ante él...
Le costó varios días decidirse y otros tantos en encontrar la manera de cómo rebajarse todos esos kilos de más que le acarreaban dolores contantes de rodillas. Necesitaba una fuerte motivación a correr  y se le había ocurrido la genial idea de usar uno de sus personajes de ficción como motivador, un especímen entre robot y velociraptor gigante llamado Triborx. Ese bicho había creado tal furor entre los jóvenes de medio mundo que aparte de crearse videojuegos con él, se habían hecho monumentos en varias ciudades, una constelación descubierta hace poco llevaba su nombre e incluso el presidente de EE UU había rebautizado a su perro con ese nombre. Realmente Triborx había calado muy hondo en la humanidad.
- Buenos días Martin,  ¿Cómo andas ?.
- Aquí liadísimo como siempre. Oye, ¿no deberías estar descansado?
- Lo estoy , lo estoy... Sólo quería consultarte qué pasaría si usase a Triborx como mi entrenador personal.
-¿Cómo? Explícate.
- Bueno... Se me ha ocurrido la idea de usar a Triborx como motivador a poder correr largas distancias sin descansar..
- Es la idea más estúpida que he escuchado en esta semana.- Le escupió Martin- ¿Necesitas  que te persiga un dinosaurio para correr? ¿No puedes usar una cinta como la gente normal? Además que desaconsejamos nuestra aplicación sino es usada mientras se lee el libro. No sabemos que efectos puede producir en la persona, estamos aún en fase experimental. Vamos, que ni se te ocurra....
- Está bien, está bien.. Buscaré otro modo de motivarme....
- Estupendo!! Oye cuando vuelvas a Viena te recojo y vamos a tomar un par de cubatas, que hace tiempo que no nos pegamos una juerga de las nuestras, ¿te parece?
- Sí, sí claro... bueno, ya veremos..
- Quiero presentarte a la nueva secretaria de dirección, es un pibón y dicen que está soltera.. Podría ser la candidata perfecta para convertirse en tu sexta mujer!
- Martin ... eres un cabrón- Le dijo Killian entre dientes.
- Ja ja ja, venga que te lo pases bien!!

Killian colgó el teléfono entre desesperanzado y confuso... No le gustaba cuando la gente le decía no. En ese sentido era muy cabezón y si se había propuesto algo, lo conseguía... " ¿ se sabía lo que podía pasar? Bueno pues probemos... a lo mejor descubro otro uso de la aplicación". Se dijo.
Lo organizó todo para el día siguiente, su ropa, zapatillas, su libro Triborx y su móvil. Estaba convencido de que su sistema funcionaría , además que el propio miedo quemaría más grasa.
El día siguiente estaba tan motivado y emocionado que se levantó a las cinco de la mañana, no consiguió permanecer más tiempo en la cama. Su estómago ardía de emoción, al fín había encontrado algo que le motivaba. Tomó un ligero desayuno, se enfundó en su ropa de deporte e hizo unos estiramientos (por si no tenía tiempo luego de poder hacerlos)... Volvió a bajar a la cocina y sin más preámbulos cogió el libro y abrió la aplicación, enseguida sintió como su sistema nervioso se activaba y se apoderaba de él un estado de alerta en el que la piel del cogote se había erizado. En ese momento en vez de seguir leyendo, cerró el libro de golpe y salió por la puerta trasera de la cocina hacia los jardines que rodeaban su castillo. Eran unas mil hectáreas de jardín que eran cuidadas cada semana por una empresa que también se dedicaba al cuidado de la casa. El jardín fue diseñado por un arquitecto amigo de Killian, de tal forma que el acceso a la propiedad era bastante difícil por la forma de laberinto, los propios trabajadores necesitaban un mapa las primeras semanas para encontrar el castillo en tan inmensa y enrevesada complejidad. Killian estaba enamorado de ese complicado y tétrico arte que le rodeaba y le daba la protección e intimidad que buscaba en sus momentos de tranquilidad.
Ya llevaba unos cientos de metros recorridos entre los abetos y la verdad es que no había pasado nada más que esa leve sensación de miedo igual que había sentido en la cocina. Decepcionado recostó su espalda en un árbol centenario... Mientras recobraba el aliento. Su plan había fallado, ahora o se conformaba en ser un cuarentón rechoncho o ponerse en manos de algún maldito entrenador personal de esos que marcan músculos hasta en las pestañas y le obligue a hacer flexiones mientras le dice lo fracasado que es con una sonrisa ultra blanca odiosa...
Cogiendo una gran bocanada de aire se dispuso a tomar el camino de regreso a casa. Le sentaba fatal fracasar y ahora tenía una mezcla confusa de sentimientos entre reales y sintéticos: el miedo seguía en él a pesar de ser un miedo implantado, la decepción y la incomprensión iban creciendo y apoderándose de todo su ser. Sentía que un nudo crecía sin parar en su garganta y los ojos se le humedecían sin poder evitarlo. Se estaba rompiendo por dentro...
De repente alzó la vista y vió su hermoso lago en el cual había disfrutado tardes enteras sumergido y nadando en sus tranquilas aguas. No se lo pensó dos veces y se zambulló de cabeza...cerró los ojos y se dejó arrastrar por el agua mientras flotaba en las aguas cristalinas... el agua fresca de Abril anestesió todos los sentimientos que estaban aflorando, Killian perdió la noción del tiempo, pero se sentía tranquilo, eso era lo importante....
Volvió a la orilla, se puso la ropa y emprendió el camino de vuelta, ya estaba refrescando y el sol estaba bajando. Tenía que darse prisa porque en menos de quince minutos ya sería de noche.
No había dado más que un par de pasos cuando distinguió entre el césped unos enormes y extraños trazos en el suelo. Muy grandes y muy profundos ... Eso no estaba allí cuando horas antes se había metido en el agua. De golpe y porrazo ese sentimiento de miedo volvió a apoderarse de Killian pero esta vez era muy intenso. Todo su cuerpo se estremecía sin control. No podía pensar con claridad, sólo sintió una necesidad inmediata de salir corriendo de allí y así lo hizo. El corazón le bombeaba  de tal forma que parecía que de un momento a otro saldría por la boca. El trayecto no eran más que diez minutos pero le parecieron horas hasta que consiguió llegar a casa y cerrar la puerta detrás de él. Necesitó varios minutos para recobrar el aliento y tranquilizarse. Sin pensarlo dos veces cogió el libro y desactivó la aplicación a través de su móvil sintiendo un alivio inmediato, el miedo desapareció y volvió a recobrar el control de su mente.
¿Qué eran esos trazos en la orilla del lago? ¿ Eran huellas? Imposible!!  Eran enormes!!!  Dios mío!!  ¿Sería Triborx? ¿Qué!?  No puede ser, no puede ser real! Esto no puede estar pasando!
Killian no sabía si llamar a Martin, el desarrollador de la aplicación de realidad virtual, pero..  ¿ le diría? ¿Que hizo caso omiso de sus recomendaciones como un adolescente malcriado? ¿Y cómo explicaría lo de los trazos en el suelo? Pensaría que está completamente loco...no, no, esto no se puede contar...
Esa noche Killian quiso acostarse pronto y olvidarse de todo lo que había pasado esa tarde. Había dado demasiadas vueltas a la historia y no entendía como era posible que hubiera visto esos trazos en el barro.  ¿ vez los habría imaginado? Tal vez el estrés de estos últimos meses habían sido mucho mayor de lo que él había pensado.... Sí, eso sería....
Pasaron un par de horas hasta que Killian empezó a sentirse adormecido , al fin se sentía a salvo dentro del calor de sus sábanas y la tranquilidad de su cuarto. No existía sitio más seguro que su habitación en ciento de quilómetros a la redonda, su habitación se trataba de una habitación de pánico, sólo apretar un botón y se convertía en un búnker, no había nada que temer.
A pesar de que las ventanas estaban cerradas aún podía escuchar como el viento esta noche soplaba de forma violenta, tal vez mañana no haría muy buen tiempo...Tal vez sería el momento perfecto de coger su Notebook y sentarse a escribir...
De repente escuchó un estruendo enorme seguido de un alarido grotesco que venía del piso de abajo. De un salto se levantó de la cama, esta vez sintió como un miedo paralizador se apoderaba de él, por más que quería no conseguía mover ni un músculo. En su mente se agolpaba cientos de pensamientos sin control. Contenía la respiración mientras las sienes le latían. El corazón desbocado es lo único que conseguía escuchar con claridad. Pero por encima de sus latidos empezó a escuchar algo que se acercaba a través de las escaleras, el suelo empezó a temblar a cada estruendo formando una siniestra melodía. Killian seguía sin poder moverse, ni era dueño de sus ojos que, desorbitados, miraban hacia la puerta. Ni siquiera se daba cuenta de la orina caliente que le empezaba a encharcar su pantalón de seda.
Algo enorme y terrible se encontraba detrás de la puerta. Killian quería gritar con todas sus fuerzas pero una fuerza desconocida se lo impedía. La puerta se abrió de golpe y allí se encontró Killian cara a cara con el terror , en ese momento sintió como sus temores dejaron de ser una fantasía para convertirse en realidad..¡¡Allí lo tenía!! ¡¡No estaba alucinando!! ¡¡Triborx!! ¡¡en carne y hueso!!
En ese momento todo fue como una gran explosión, la habitación se iluminó de un color blanco intenso. Killian pensó que era el final y que estaba viendo el famoso túnel blanco del que todos hablan. Había llegado su momento, se desvaneció .
La luz que entraba a través de las ventanas despertó a Killian que se encontraba en su cama. Tanto las sábanas revueltas y sudadas como la almohada en el suelo indicaban que no había sido una noche tranquila para Killian, él se acordaba de los golpes y de haber visto a Triborx pero todo parecía haber sido una pesadilla...
Aún medio aturdido se levantó de la cama y se dirigió hacia la cocina para tomar un vaso de agua. "No fue más que una pesadilla" se decía una y otra vez. Llegando a la cocina se detuvo en seco, su sangre se heló y volvió a sentir como el miedo paralizaba cada centímetro de su cuerpo....en medio de la amplia mesa de mármol blanco se encontraba una garra de metal enorme que había roto la mesa en dos.

lunes, 7 de enero de 2019

Relato 1: Propósitos de año nuevo



El café humeante encima de la mesa ya se estaba volviendo frío, Paula por más que lo intentase no conseguía que la habitación dejara de darle vueltas. "Lo tengo que dejar" se decía. "Tengo que parar con esto, o va a acabar conmigo..."
Ya habían pasado varios meses pero aún seguía teniendo la sensación de que Edu se había marchado para no volver hacía solamente unos minutos. Su ropa seguía allí donde él la había dejado.... su ropa , su olor, sus ojos....
El ultimátum al que él le había sometido dejó al descubierto al monstruo que ella llevaba dentro y el cuál no podía controlar.Le flaqueaban las piernas cada vez que volvía a pensar en las palabras que tronaron en boca del que hasta entonces había sido su único sostén en los últimos 3 años: "O la bebida o yo!" Esas fueron sus últimas palabras antes de marcharse pegando un portazo. Desde entonces Paula no levantaba cabeza: había perdido su trabajo, discutía constantemente con su madre, las facturas sin pagar se le acumulaban y quedarse sin casa era cuestión de tiempo si no cambiase de actitud. Ella era consciente del agujero dónde se estaba metiendo y de que le quedaba poco tiempo para escapar de sus garras.. muy poco..
Haciendo un esfuerzo sobrenatural abrió los ojos y miró el reloj. Eran ya casi las 12 de la noche del 31 de Diciembre.Era el primer fin de año que iba a pasar sola. Casi ya no tenía recuerdo de navidades felices , aquellas que pasaba junto a toda su família y a su hermana... su desaparecida hermana. Con la cual tenía el sueño de montar una tienda de antigüedades...
Entre el montón de objetos desordenados en la mesa sobresalía un pequeño tocadiscos. Paula le dió al play. Sus ojos se llenaron de lágrimas al escuchar la canción de Johny Cash. Era la favorita de su hermana.
-Esto es una señal -se dijo. -Con los pocos ahorros que me quedan empezaré el sueño que teníamos.-
Poniéndose firmemente de pie y alzando la copa de champaña de la cuál aún quedaba media copa se dijo:
- Me propongo para este nuevo año que ésta sea mi última copa de alcohol y hacer realidad nuestro sueño de poner en marcha la tienda de antigüedades, va por ti hermanita.
Al tiempo que decía éstas palabras el reloj marcaba las doce en punto de la noche . En sus mejillas rodaban lágrimas de alegría y tristeza a la vez mientras se empezaban a escuchar los primeros fuegos artificiales.

domingo, 6 de enero de 2019

Bienvenido 2019 !!!!!!!




Propósito 1.

 Dejar de procrastinar y sacar la escritora que sé que lleva años maniatada en el fondo de mi armario.

Pretendo averiguar si es algo más que un gusanillo que llevo dentro o simplemente será otro proyecto que empiezo y no acabo. Por si no ha quedado claro una reina de bastos es una ariana y nuestro talón de Aquiles es empezar proyectos con mucha fuerza y luego dejarlos de lado....


Propósito 2.


Seguir el reto propuesto de Literup y realizar 52 retos de escritura en este año 2019.



Propósito 3.


Me comprometo que este blog esté en funcionamiento las próximas 52 semanas.

La realidad de la ficción

( 2.  Escribe una historia sin un solo adverbio -mente. ) Killian Bauer era uno de los autores de ficción más renombrados del momento. Su ...